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Mate y Tereré

Mate y Tereré

Tradición y Costumbres que Unen Culturas

Tomar mate es una tradición que acompaña nuestras mañanas, viajes y encuentros cotidianos. Esta infusión, sencilla en su esencia, tiene un significado profundo que trasciende fronteras y generaciones. Para nosotros, el mate es una tradición inquebrantable que compartimos todos los días, ya sea al amanecer, durante el desayuno o en cualquier momento que sintamos ganas. Pero, mientras el mate es una constante en Argentina y Uruguay, el tereré reina en Paraguay. Más allá de su consumo actual, la yerba mate tiene una rica historia que nos lleva de vuelta a los guaraníes y las misiones jesuíticas, y está rodeada de leyendas que nos conectan con su origen.

La yerba mate está tan vinculada a las identidades argentina, paraguaya y uruguaya que es una especie de bebida nacional. Estos tres países hispanohablantes tienen una historia compartida de colonialismo español y luego tensas luchas por la independencia, primero de la Corona y luego entre ellos y con el imperio brasileño-portugués justo al norte. Entonces, si bien puede que no haya una única forma correcta de beber yerba mate, hay una forma típicamente paraguaya de beberla y también una uruguaya y otra argentina. Así también sucede con el idioma y los acentos: el español rioplatense que se habla en Argentina, Paraguay y Uruguay tiene puntos en común que lo distinguen de otros dialectos del idioma, pero hay acentos argentinos, paraguayos y uruguayos inconfundibles en la región. Lo mismo ocurre con las recetas o modalidades de tomar mate.

Mucho antes de que la yerba mate se convirtiera en un símbolo de la identidad sudamericana, los guaraníes ya la conocían y la consumían. Para ellos, la yerba mate no era solo una bebida, sino un regalo de la naturaleza y un elemento sagrado. Recolectaban las hojas del árbol de yerba mate, las secaban y las trituraban para preparar una infusión que los acompañaba en sus jornadas y rituales. Esta tradición se mantuvo viva incluso tras la llegada de los europeos, quienes adoptaron el consumo del mate y lo expandieron a lo largo de las colonias españolas.

Durante la época de las misiones jesuíticas, la yerba mate se convirtió en una de las principales fuentes de ingreso para las reducciones guaraní-jesuíticas. Los jesuitas promovieron el cultivo y lograron el monopolio de la yerba mate, distribuyéndola a las colonias cercanas y consolidándola como un producto valioso. Este período marcó el inicio de la popularización de la yerba mate, que hoy es consumida de manera generalizada en Argentina, Uruguay y Paraguay.

En Argentina, el mate es una costumbre que comienza por la mañana y acompaña a la gente a lo largo del día. Se toma caliente, en rondas familiares o con amigos, o incluso en soledad como una pausa reconfortante.

En Paraguay, en cambio, el tereré es el protagonista. Esta versión fría del mate tiene un toque único y sofisticado: el agua helada se mezcla con hierbas aromáticas y medicinales que se machacan en un mortero; luego esa agua impregnada del sabor y beneficios de las hierbas es vertida en la guampa, que contiene la yerba. El tereré no es solo una bebida, es un símbolo de la identidad paraguaya. 

Para nosotros, el mate es parte de nuestra rutina diaria. En San Cosme y Damian Lodge & Spa, tanto el mate como el tereré son compañeros infaltables. No se trata solo de la bebida, sino del proceso de beberla; su preparación y el compartirla a quienes deseen experimentarlo se convierten en rituales que hacen autóctona a la estadía

Si bien instamos a los turistas a probarlo, no insistimos en ello. Por lo general, después de negarse, la curiosidad puede más y todos terminan probando. En reuniones sociales inevitablemente te ofrecerán un mate, y rechazar la amarga bebida (vale aclarar que algunos lo toman con azúcar) no es una opción y puede ser considerado una afrenta cultural. Sin embargo, nosotros no somos fundamentalistas del mate y nunca insistimos.

Nos causa gracia observar que la primera vez que alguien ajeno a la región prueba un mate al estilo tradicional o un tereré, inevitablemente rompa una de las reglas no escritas del ritual sudamericano, por ejemplo: agarrar la bombilla entre dedos índice y pulgar mientras lo beben. En realidad, hay una razón (o un mito) para no tocar la bombilla: se dice que si la mueves demasiado mientras bebes, puedes dificultar que el agua se filtre a través de todas las hojas y "se tape".

Más allá de sus diferencias, tanto el mate como el tereré comparten un mismo propósito: conectar a las personas. Ya sea en una ronda de mates al calor del hogar o disfrutando del tereré bajo la sombra de un árbol, estas bebidas crean momentos de pausa, reflexión y compañía. Son una excusa para conversar, para escuchar y para disfrutar de la simpleza de compartir.

La yerba mate, en todas sus formas, es mucho más que una bebida. Es una tradición que ha trascendido siglos, uniendo a generaciones y culturas a través de un simple gesto: compartir. Desde los guaraníes que la descubrieron hasta quienes la disfrutamos hoy, el mate sigue siendo un símbolo de conexión, paz y gratitud. Así, cada sorbo nos recuerda que, en lo simple, reside la verdadera magia.

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